La formación inicial de docentes de educación básica cuando se apague la luz en el plan nacional de educación 2014-2024
DOI:
https://doi.org/10.22456/1982-5269.141427Resumen
La tarea de formación para la educación enfrenta actualmente desafíos distintos a los propios de una sociedad de capitalismo industrial y relaciones productivas de tipo fordista. En la primera mitad del siglo XX, la formación para la educación, así como para otros campos de la actividad profesional, implicaba permitir a los estudiantes adquirir una suma de conocimientos, habilidades y competencias que, una vez internalizadas, fueran replicadas lo más fielmente posible a sus el que había sido comprado originalmente. Esta relativa estabilidad ya no se corresponde con la realidad del siglo XX debido a varios factores, de los que podemos destacar la reestructuración productiva, el surgimiento de nuevos acuerdos laborales, la ampliación de los derechos civiles, políticos y sociales y la titulización de los derechos colectivos. , y especialmente la creciente velocidad de las revoluciones tecnológicas y la difusión de información. Todos estos fenómenos, combinados con la persistencia de desigualdades estructurantes en la sociedad, afectan a la educación y a la formación para la educación, que se ve obligada a preparar sujetos capaces de seguir el ritmo acelerado de los avances científicos y tecnológicos, flexibles y multifuncionales, dispuestos a aprender y reinventarse. usted mismo a lo largo de su vida. Se amplía el acceso a instituciones que brindan educación formal, logrando la ansiada universalización, y en el mismo sentido crece la necesidad de educadores profesionales. A partir del fondo discontinuo, este artículo reflexiona sobre la formación docente según el Objetivo 15 del Plan Nacional de Educación 2014-2024 (PNE), establecido por la Ley n. Se traza un panorama diagnóstico a partir de los indicadores y resultados obtenidos, obtenidos de fuentes oficiales y contrastados con el Censo de Educación Superior. El marco teórico-analítico es multidisciplinario, con aportes de la educación, las ciencias políticas, la sociología y el derecho, para observar que, hasta el penúltimo año de vigencia prevista del plan, gran parte del país aún se acerca a alcanzar 50% del objetivo. Al final, se destacan posibles desafíos para la próxima década, haciendo referencia a la necesidad de abordar las vulnerabilidades de los docentes en formación y remediar la precariedad de los procesos de formación.