El Danubio (1986), del germanista triestino Claudio Magris (n. 1939), está
considerada una de las obras paradigmáticas de las nuevas formas de la escritura en que la
libertad expresiva se manifiesta en la ruptura de las fronteras entre ficción, testimonio e historia,
esenciales al ensayo. Al mismo tiempo, es pionera en la colección de obras que, a partir de la
figura del río, reflexionan sobre historia cultural. Escrito en primera persona del singular (forma
prototípica del género desde su fundación con Michel de Montaigne, en 1580), y con una
concepción de la temporalidad inspirada en Fernand Braudel y su El Mediterráneo y el mundo
mediterráneo en la época de Felipe II (1949), este libro es un recorrido por el Danubio, desde su
nacimiento en la Selva Negra hasta su desembocadura en el Mar Negro. A través de este viaje,
el escritor triestino navega no sólo por la superficie, sino también por las aguas profundas y
antiguas de las culturas de la Europa Central que el río baña en su travesía. Ahí, se pregunta
por la relación de esos territorios con Europa, los avatares históricos de las culturas germánicas,
y su relación no sólo con el esplendor de la modernidad (tanto capitalista como su alternativa
comunista) y sus constantes flujos y reflujos de civilización y barbarie, sino también con su
colapso – lo que se constata en la época histórica en que la obra es pensada: en el vislumbre de
la caída del Muro de Berlín y el ocaso de la Unión Soviética. En ese paisaje de renovación, el
―yo‖ que se busca en las aguas turbulentas del Danubio explora al mismo tiempo los límites de
la escritura, tanto de la Historia como de la ficción. De esta manera, El Danubio renueva la
siempre vigorosa tradición germánica de la literatura de viajes.