SEGURIDAD DEL PACIENTE EN LA TRÍADE ASISTENCIA ENSEÑANZA INVESTIGACIÓN

Janete de Souza URBANETTO, Luiza Maria GERHARDT

Resumo


La asistencia segura es el tema central de discusiones en el área de la salud en casi todas las partes del mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) viene lanzando, aisladamente o en conjunto con otras organizaciones, varios desafíos y directrices con el intuito de dar subsidios para la discusión de las realidades locales y, especialmente, para que las instituciones de salud tengan un punto de partida para implantar y promover medidas de seguridad imperativas y urgentes. El tema no es nuevo, al contrario, es tan antiguo como el cuidado a la salud. Sin embargo, su importancia y los altos riesgos asociados a la asistencia a la salud empezaron a ser reconocidos a partir de la publicación, en 1999, del informe del Institute of Medicine de los Estados Unidos, To Err is Huma(1). En Brasil, el Ministerio de la Salud instituyó, en abril de este año, el Programa Nacional de Seguridad del Paciente, en resonancia con el apelo individual y/o colectivo de los profesionales de la salud y
de la población en general por una atención segura, libre de incidentes que puedan generar daños a la salud de la persona. En la enfermería, profesionales vinculados a la enseñanza, asistencia, investigación
y estudiantes de grado/postgrado se viene movilizando voluntariamente desde 2008 para crear y desarrollar la Red Brasileña de Enfermería y Seguridad del Paciente (REBRAENSP). Casi todos los estados
del país tienen polos y núcleos de REBRAENSP, creando espacios valiosos de debates con repercusión para las prácticas asistenciales, de enseñanza y de investigación. Para que el cuidado sea seguro, es necesario construir una cultura de seguridad, definida por el Programa Nacional de Seguridad del Paciente(2) como: cultura en la cual todos los trabajadores, incluyendo profesionales involucrados en el cuidado y gestores, asumen responsabilidad por su propia seguridad, por la seguridad de sus colegas, pacientes y familiares; cultura que prioriza la seguridad por encima de las metas financieras y operacionales; cultura que anima y recompensa la identificación, la notificación y la resolución de los problemas
relacionados a la seguridad; cultura que, a partir del acontecimiento de incidentes, promueve el aprendizaje organizacional; y cultura que proporciona recursos, estructura y responsabilización para el mantenimiento efectivo de la seguridad. Como se puede ver, los desafíos para el desarrollo de la cultura de seguridad del paciente son inmensos,
pero no insuperables, y engloban la necesidad de establecimiento de estrategias efectivas en tres ámbitos: formación de profesionales de la salud, asistencia en todos los niveles de atención a la salud e investigación. En la enseñanza el tema de la seguridad del paciente debe parar por todo el currículo y enfocar especificidades de riesgos y medidas preventivas de daño en los variados escenarios de asistencia a la salud. Se lo debe desarrollar por medio de acciones de enseñanza aprendizaje en que el alumno y el educador experimenten prácticas significativas, que repercutan en una actuación segura a lo largo de la formación y que se sustenten también en la actuación profesional. Para tanto, los educadores necesitan mantener estrategias de educación permanente/continuada y los proyectos pedagógicos de los cursos de grado/postgrado y técnicos necesitan alineaciones claras, para que este aspecto no se minimice entre otros tan importantes en la enseñanza en salud.

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ISSN 0102-6933 E-ISSN 1983-1447